martes, 8 de marzo de 2011
Amor líquido (seguimos a vueltas con Bauman ...)
Más sobre Bauman (22 de febrero)
LOS RETOS DE LA EDUCACIÓN EN LA MODERNIDAD LÍQUIDA
Zygmunt Bauman
Reunión del 22 de febrero de 2011.
“El ser no es” - Enrique dixit. Es de suponer que de esos barros nos vienen estos lodos. Parece ser que no queda nada permanente- a lo mejor ni siquiera esta misma afirmación. Eso que decía Heráclito de que “uno no puede bañarse dos veces en el mismo río” queda demostrado definitivamente. No sólo no es posible, sino que sería una pérdida de tiempo intentarlo. Bauman describe con precisión las características líquidas de la sociedad postmoderna, un tipo de sociedad que Bauman dibuja pero no defiende y que plantea un reto inaudito para la escuela del siglo XXI. La falta de solidez hace que el “compromiso” o la “lealtad” ya no se estilen. La solidez de cualquier cosa se percibe como una amenaza y la capacidad de durar mucho tiempo ya no juega a favor de ningún producto (ni siquiera del conocimiento).
La relevancia de lo enseñado a los alumnos y alumnas queda en entredicho y, más aún, resulta prácticamente imposible saber qué es lo que será útil saber en un futuro (incluso por cercano que éste sea). La educación tal como la entendemos hasta ahora queda desacreditada a los ojos de los más jóvenes y para los educadores supone un excesivo desgaste. La educación “sólida” es sustituida por la educación a lo largo de la vida. Hay tareas (escribir, leer, documentarse, ¿pensar?, …) que se han vuelto desagradables puesto que consumen tiempo.
El tiempo, antiguo valor, es ahora un fastidio: su paso trae consigo pérdidas, no ganancias y por eso hay que estirarlo hasta hacerlo parecer eterno.
Bauman cree que la educación se enfrenta a tres retos fundamentales:
1- Primer reto: El conocimiento se ha convertido en una mercancía, y como tal, se desgasta rápidamente. ¿Por qué iba a ser el conocimiento una excepción? La idea de la educación como valor a conservar y proteger está totalmente devaluada. (pág. 30)
2- Segundo reto: La naturaleza errática e imprevisible del cambio contemporáneo. “El mundo, tal como se vive hoy, parece más un artefacto proyectado para olvidar que para aprender (…) El aprendizaje está condenado a ser una búsqueda interminable de objetos siempre esquivos.” (p.33) En estas circunstancias, ¿cómo podemos prever lo que necesitarán saber nuestros jóvenes en el futuro?
3- Tercer reto: La memoria era un valor. Hoy parece inútil. La educación se modeló a la medida de un mundo duradero que aspiraba a hacerse aún más duradero. Actualmente resulta imposible conservar en la memoria la ingente información disponible y de hecho, la información misma ha llegado a ser el principal sitio de lo desconocido: “todo está aquí, accesible y al alcance de la mano y, sin embargo, insolente y enloquecedoramente distante” (p.44).
Junto a estos retos, Bauman critica en su libro Vida Líquida el enfoque que los organismos internacionales dan a la finalidad de la educación: ajustar los sistemas educativos a las exigencias de la economía, no al desarrollo humano.
Bauman concluye Los retos de la educación en la modernidad líquida indicando dos caminos para preservar el valor de la educación:
- aprender a asignar relevancia a las porciones de conocimiento necesarias en cada momento;
- y preparar a los jóvenes para vivir en un mundo sobresaturado de información.
Cómo hacerlo es el debate que nos debería ocupar a los profesionales de la enseñanza a partir de ahora. (José Ignacio)
Reunión Bauman (22 de febrero)
Uno de los aspectos más fascinantes de la cultura occidental es la capacidad que tienen nuestros intelectuales para, a partir de unas frases sugestivas, crear una doctrina filosófica que pretende interpretar la realidad. Se alcanzan con gran facilidad tales niveles de abstracción que la realidad misma deja de ser reconocible y nada tiene que ver con lo allí se dice. Pasamos de creer que todo debe entenderse como una estructura para pasar a deconstruirla, para después intentar aprenderla mediante el constructivismo cognitivo. No estoy muy seguro de que haya algo detrás de esta jerga de sabihondos.
No sé si todo empezó hace más de cien años, cuando un gran filósofo alemán que, por cierto, se murió loco, anunció la muerte de Dios. Dios ha muerto. Qué buena frase. Sugiere la soledad cósmica para el ser humano y una vida de incertezas éticas. Lo cierto sin embargo es que, a estas alturas, Dios parece estar vivito y coleando para miles de millones de personas: los musulmanes exaltados que sueñan con volar los rascacielos, los judíos que practican tiro al blanco sobre los niños palestinos, o los cristianos de América que predican poner la otra mejilla con un arsenal en el armario son sólo la parte exaltada de una humanidad que aún se refugia en innumerables sectas, religiones, cultos esotéricos y supersticiones varias. Otro gran filósofo se hizo famoso por defender el liberalismo hablando de la sociedad abierta, cuando en las sociedades liberales las leyes de inmigración son cada vez más restrictivas y se alzan muros en Ceuta y en Arizona para cerrar el paso a los más desfavorecidos. Es sólo una de las bellas ironías de la historia que este filósofo fuera de origen judío, y que el muro más vergonzoso de la tierra se levante para blindar el terreno que Israel ha robado y sigue robando a los palestinos.
Mientras tanto, la nueva izquierda se dedica a hacer lo mismo que la vieja derecha y en estos tiempos de perplejidad se ha anunciado a bombo y platillo el fin de la historia, aunque se caigan las Torres Gemelas y se produzcan revoluciones en los países árabes.
Una modernidad ¿líquida? Bueno, hay que reconocer que como metáfora no está mal para describir un mundo en cambio permanente. El mundo se halla en un estado de movimiento vertiginoso y nada que provenga de la experiencia puede garantizar el éxito en un entorno competitivo y hostil. Para vivir de acuerdo con el espíritu de la época sólo queda la capacidad de adaptarse de manera similar a como un líquido adopta la forma de su recipiente, la disposición a abandonar todos los valores, enseñanzas y actitudes aprendidos en el estado premoderno sólido. Puede ser un tema muy interesante para un par de tertulias de café. Sin embargo:
- - No se le puede decir a los cinco millones de parados que hay en España que son poco flexibles ante las exigencias multiformes del mercado.
- - No se le puede decir a los niños que trabajan catorce horas al día haciendo deportivos para los adolescentes occidentales que vivimos en una época post-industrial, una sociedad no de producción, sino de consumo.
- - No se le puede decir a un médico europeo vacunando a un niño en Ruanda que vivimos en un mundo de perplejidad sin valores definidos.
- - No se le puede decir a un preso de conciencia que su lucha por la dignidad es algo caduco y que no se da cuenta, pero vive en el pasado.
Y podría seguir enumerando situaciones reales de personas reales para las que los razonamientos que sustentan la modernidad líquida son absolutamente irrelevantes. Y si lo son para ellos, también lo son para mí. En realidad, para mí son los desatinos de una sociedad burguesa en decadencia.
Las teorías posmodernas son como la cocina posmoderna: un pegote multicolor en una esquina de un plato cuadrado. Pero comer..., ah, eso es otra cosa. La comida verdadera se sirve en plato redondo. Y lleno.
sábado, 26 de febrero de 2011
Próxima reunión: 29/03/11- "Hoy empieza todo"

HOY EMPIEZA TODO
Las responsabilidades sociales de la escuela
La escuela tiene responsabilidades sociales. No solamente aquellas que le asigna la ley o las que antropológicamente le corresponden como uno de los pilares de la cultura de los pueblos. La escuela asume ante la sociedad el compromiso de educar, por supuesto, pero también tiene un compromiso con la comunidad y con la humanidad, pues es parte de un proyecto que va más allá de las normas administrativas, de las necesidades de aprendizaje de unas edades concretas. La escuela debe asumir la responsabilidad de ayudar a ayudar a modificar actitudes básicas y mejorar la vida en la comunidad en la cual está ubicada, preocuparse por el bienestar social de los alumnos sin olvidar el de sus familias, acoger a niños de diferentes culturas y características, aceptar la integración y las diferencias en lo étnico y en lo médico, procurar la eliminación de barreras físicas y culturales para padres y alumnos, promover buenas prácticas ambientales, ayudar y educar a las familias a que tomen sus propias responsabilidades educativas y exigir (y educar) a las administraciones públicas que asuman sus propias responsabilidades sociales.
Hoy empieza todo es cine social, rodado con técnica documental, con algunos actores profesionales y otros tomados directamente del medio educativo. Para acentuar el efecto documental de la película, que crea una gran verosimilitud, el director utiliza con frecuentemente planos-secuencia y travellings con la cámara al hombro.
Es una crítica de la indiferencia y burocratización del sistema de asistencia social, de las autoridades que miran a otra parte, de los ciudadanos que piden ayuda y bendicen el comunismo, pero cuando pierden los beneficios se marchan llorando a un partido de ultraderecha, de un sistema pasivo, despreocupado de la realidad y más interesado en informes y tecnicismos que en los problemas diarios. Por otra parte, es una película optimista, que llama a la responsabilidad de todos los integrantes de la comunidad, que muestra la posibilidad de mejorar el sistema desde dentro.
La película. Hoy empieza todo. Ca commence aujourd'hui
Francia. 1999. 95 min. Director: Bertrand Tavernier.
Guión: Dominique Sampierom (que fue maestro durante más de veinte años en Hernaing, una localidad del norte de Francia y cuyas experiencias transmite en la película), Tiffany Tavernier y Bertrand Tavernier
Sinopsis: En un pequeño pueblo del norte de Francia, el 30% de los 7.000 habitantes está en paro a causa de la crisis de la minería; Daniel, de 40 años, es el director y profesor de la escuela infantil que sin eludir sus propios problemas personales, asume que pertenece a una larga cadena de hombres y mujeres que han luchado durante siglos por sobrevivir en esa lejana y dura región minera. Y decide que no puede hacer otra cosa que seguir esa lucha. Un día, la madre de una de las alumnas llega borracha a la escuela, sufre un colapso y deja allí a su bebe y a su hija de cinco años. El profesor decide tomar cartas en el asunto, y solicita la ayuda de la comunidad y de los padres de sus alumnos. Su trabajo como docente será cuestionado. Refleja toda la problemática de una pequeña comunidad industrial: paro, alcoholismo, desestructuración familiar, abusos... y sobretodo la falta de esperanza en el futuro que aflora de cada uno de estos problemas. De este modo la escuela se convierte en una isla de color donde los niños pueden escapar de la cruda realidad que les envuelve.
Es película de denuncia, utilizando ciertas técnicas cercanas al documental, cumple con todos los objetivos que se marca, constatando la falta de atención de las autoridades e instituciones públicas hacia la educación infantil, la falta de apoyos a las familias más humildes (por la que los niños terminan pagando), revelando repulsivos movimientos político-burocráticos y otras injusticias de diverso pelaje. Es un homenaje a la figura del educador, auténtico héroe aquí, personificada en el protagonista, Daniel Lefebvre (Philippe Torreton), un hombre que emprende una lucha titánica cada día enfrentándose a toda la precariedad que rodea al centro donde imparte sus enseñanzas a niños pequeños, a veces viéndose obligado a ejercer como asistente social, y luchando contra la miseria moral y material de algunos de los familiares de los alumnos.
El profesor es un hombre extremadamente amable y paciente, pero no duda en ponerse firme para defender sus convicciones en determinados momentos. La ingente cantidad de problemas que se ciernen sobre él le harán flaquear en su contienda cotidiana para sacar adelante a sus pupilos y su vida personal, que también atraviesa por diversas dificultades. Cansado de cargar con semejante peso, Daniel llega a plantearse la posibilidad de dejarlo todo y claudicar, algo a lo que finalmente renunciará gracias al apoyo de la familia y de los amigos.
| Cuando Daniel Lefevre, el director de la escuela irrumpe en el Ayuntamiento para hablar con el Alcalde, este le dice: «que los padres sean responsables» y Lefevre contesta «¿y qué hacemos con los niños?». Información obtenida en: http://www.uhu.es/cine.educacion/cineyeducacion/temaslasaulas.htm |
22 de febrero- ZYGMUNT BAUMAN: Los retos de la educación en la modernidad líquida

Joan Pons i Tomàs
Al llegir el llibre de Zygmunt Bauman (2007), “Los retos de la educación en la modernidad líquida”, diré que m’ha agradat. M’ha fer pensar, i he pres posició enfront de moltes de les idees que es manifesten en el llibre, pense que la idea de l’autor és presentar-nos el concepte de modernitat líquida, però que no hi està d’acord amb ella.
FRASES PER PENSAR
· En el pròleg es dona un definició d’aquí va dirigit el missatge, al afirmar que “el jovent sap canviar de direcció, adaptar-se a circumstàncies variables, detectar d’immediat els moviments que comencen a produir-se actualitzant i rectificant la seua pròpia trajectòria” (p.14)
· Esperar s’ha convertit en una circumstància intolerable (p.21). La posició de cadascú en l’escala jeràrquica es mesura per la capacitat per reduir o fer desaparèixer per complet el temps que separa el desig de la seva satisfacció. L’ascens en la jerarquia social es mesura per la creixent habilitat per obtenir el que u vol ara, sense demora. (p. 22)
· Una jove de 18 anys declarava: ”No m’agradaria, al fer un repàs a la meva vida, veure que vaig trobar una feina i vaig romandre en ella per a sempre solament perquè era segur” (23). Seria terrible a eixa edat pensar el contrari.
· L’educació tenia valor en la mesura que oferia coneixement de un valor que durava. En la “modernitat líquida” les possessions que duren han perdut el seu antic encant. (p. 26).
· En el món de la modernitat líquida, la solidesa de les coses s’interpreta com una amenaça. La perspectiva de carregar amb una responsabilitat de per vida es rebutja com alguna cosa repulsiva i alarmant. (p. 28)
· La capacitat de durar molt de temps i servir indefinidament al seu propietari ja no juga a favor d’un producte... El consumir d’avui no es defineix per acumulació de coses, si no pel breu goig de les coses... ¿perquè el cabdal dels coneixements adquirits durant els anys passats en el col·legi o en la universitat hauria de ser l’excepció a eixa regla universal?. (p. 29)
· L’aprenentatge esta condemnat a ser una recerca interminable d’objectes sempre esquius... I les recompenses per obrar de forma apropiada tendeixen a traslladar-se diàriament a llocs diferents. (p. 33)
· Els nous termes transmeten un missatge de volatilitat, de fluïdesa, de flexibilitat y de curta vida. Les persones van a la recerca d’organitzacions d’estructura no molt ferma fàcil de reunir, desmantelar y reorganitzar segon ho requereixen les circumstancies canviants, notificant-ho amb molt poca antelació o directament sense previ avís (p. 34)
COMENTARI
Des del meu punt de vista, la idea del Club de lectura, és una idea oposada a la modernitat líquida. El fet d’estar aquí comentant un llibre és representatiu del món sòlid. En la modernitat líquida, haguerem format un Club de lectura internauta i penjaríem les opinions en diferents moments, segurament en un temps determinat, i sense presència física. A mi m’agraden les opinions i la visualització de les persones. El cara a cara. Sóc conscient que de l’altra manera la participació podria ser més ampla, inclòs podrien participar persones que ara no ho poden fer, és a dir de diferents part del món. Durant la lectura, hi ha moments que he recordat propaganda de les targetes de crèdit que deien “sigues lliure comprant litres de gasolina on vulgues”, o quan arriben les rebaixes i en la radio una propaganda diu “estalvia compulsivament comprant”. Pense que la modernitat líquida deixa fora a totes les persones que no entren en la definició de “jove”. La modernitat líquida es presentada per l’autor com persones que no volen responsabilitats, o persones que volen flexibilitat. Jo crec en les responsabilitat personals, i admire les persones que tenen cura d’altres que no es poden valdre per sí mateix. Podria entendre que l’autor està parlant del nomadisme del segle XXI, les persones, han d’estar al servei del mercats, sense drets, ni lligams. En algun moment em recorda la societat esclavista.
Joan Pons i Tomàs
martes, 21 de diciembre de 2010
Historia de una maestra
Fragmentos sobre la educación como proyecto vital
por Enrique
“Son estrechos de mente e ignorantes, no lo olvides. Trata de que sus hijos se conviertan en algo diferente” Le escribe su padre a la joven maestra Gabriela. pág.32
Piensa Gabriela perdida en un pueblo perdido y pleno de juventud anhelante por saber; “Cada día surgía un nuevo obstáculo y, a la vez, el reto de resolverlo. Los niños avanzaban vibraban, aprendían. Y yo me sentía enardecida con los resultados de ese aprendizaje que era al mismo tiempo el mío.” pág39
“Aferraban los lapiceros con sus manos oscuras, las uñas rotas, las palmas rosadas y sucias. La aparición del color en el papel al presionar la mina del lápiz producía en ellos exclamaciones de excitación”. pág.59
“Me parecía que había un desajuste entre los programas oficiales que hablaban de una cultura ajena y la necesidad de aprender cosas relacionadas con su medio ambiente , sus orígenes, su propia cultura” Expone así el objetivo de su enseñanza Pág. 61
Reflexiona Gabriela sobre los valores de su profesión;
“Mis sueños vapuleados como estaban, aún eran los de siempre. Educar para la convivencia. Educar para adquirir conciencia de la justicia. Educar en la igualdad para que no se pierda un solo talento por falta de oportunidades…” pág.205
Selección del Libro “Historia de una maestra”
Punto de lectura.
lunes, 13 de diciembre de 2010
18 de enero, próxima reunión.(APLAZADA A 22 DE FEBRERO)
30 de noviembre- Historia de una maestra
Antes de entrar en debate, vimos un fragmento de un video sobre las Misiones Pedagógicas, fragmento que tenéis a continuación:
"... educar para la convivencia, la justicia, la igualdad ...."
"... nuestra revolución está en la escuela ... no se puede salvar a un pueblo ignorante..."
"... yo no creo que haya que politizar a los niños. Hay que educarlos para que sean libres, para que sepan elegir por sí mismos..."
lunes, 22 de noviembre de 2010
Próxima reunión: 30 de noviembre- Historia de una maestra, de Josefina Aldecoa

Josefina Aldecoa
Sinopsis
En 1923 Gabriela recoge su título de maestra. Es el comienzo de un sueño que la llevará a trabajar en varias escuelas rurales en España y en Guinea Ecuatorial. Historia de una maestra es la narración, hecha desde la memoria, de la vida de Gabriela durante los años veinte y hasta el comienzo de la guerra civil.
Con el trasfondo de la República, la revolución de Octubre y la guerra, esta novela rememora aquella época de pobreza, ignorancia y opresión, y muestra el importante papel de la enseñanza y de aquellos que lucharon por educar un país.
Contada desde la verdad del recuerdo, con sentimientos que apenas nos atrevemos a reconocer y desde una progresiva toma de conciencia, Josefina Aldecoa nos abre un camino a la esperanza y al idealismo.
Biografía
Josefa Rodríguez Álvarez (Josefina Aldecoa)
(La Robla, León, 8 de marzo de 1926), escritora y pedagoga española y directora del Colegio Estilo.
De familia de maestros (su madre y su abuela eran maestras que participaban de la ideología de la Institución Libre de Enseñanza, institución que nació a finales del siglo XIX con idea de renovar la educación en España), vivió en León, donde formó parte de un grupo literario que produjo la revista de poesía Espadaña. Se traslada a Madrid en 1944, donde estudió Filosofía y Letras y se doctoró en Pedagogía por la Universidad de Madrid sobre la relación infantil con el arte, tesis que luego publicaría con el título El arte del niño (1960). Durante sus años de estudio en la facultad entró en contacto con parte de un grupo de escritores que luego iban a formar parte de la Generación de los 50: Carmen Martín Gaite, Rafael Sánchez Ferlosio, Alfonso Sastre, Jesús Fernández Santos e Ignacio Aldecoa, con quien se casó en 1952 y del que tomó su apellido —pero sólo después de su enviudamiento en 1969, dejando la R. de Rodríguez (Josefina R. Aldecoa)— y con el que ha tenido una hija. Tradujo para Revista Española, dirigida por Ignacio Aldecoa, Rafael Sánchez Ferlosio y Alfonso Sastre, el primer cuento publicado en España de Truman Capote.
En 1959 Fundó en Madrid el Colegio Estilo, situado en la zona de El Viso, inspirándose en las ideas vertidas en su tesis de pedagogía, en los colegios que había visto en Inglaterra y Estados Unidos y en las ideas educativas del Krausismo, base ideológica de la Institución Libre de Enseñanza: "Quería algo muy humanista, dando mucha importancia a la literatura, las letras, el arte; un colegio que fuera muy refinado culturalmente, muy libre y que no se hablara de religión, cosas que entonces eran impensables en la mayor parte de los centros del país", y publicó en 1961 la colección de cuentos A ninguna parte. En Los niños de la guerra (1983) hizo una crónica de su generación ilustrada por semblanzas, biografías y comentarios literarios sobre diez narradores surgidos en los años 50.
En 1969 murió su marido y permaneció 10 años en los que abandonó la escritura dedicándose a la docencia, hasta que en 1981 publicó una edición crítica de una selección de cuentos de Ignacio Aldecoa. Continuó su actividad literaria con novelas como Los niños de la guerra(1983), La enredadera (1984), Porque éramos jóvenes (1986) o El vergel (1988). En 1990 inició una trilogía de contenido autobiográfico con la novela Historia de una maestra (1990), Mujeres de negro (1994) y La fuerza del destino (1997), parcialmente en respuesta al discurso político durante los años posteriores a la dictadura acerca de cómo reconstruir el sistema educativo, al que no consideraba lo suficientemente laico.
En 1998 escribió el ensayo Confesiones de una abuela, en el que abordaba la relación y experiencias vividas con su nieto. En 2000 publicóFiebre, una antología de cuentos escritos entre 1950 y 1990, y en 2002 El enigma, novela de temática amorosa.
En 2004 obtuvo el Premio Castilla y León de las Letras.
En 2005 publicó La casa gris, una obra que escribió cuando tenía 24 años en la que narra, en forma de novela protagonizada por Teresa, su vida en Londres reflejando la diferencia de España y Europa en los años 50.
ALGUNAS OPINIONES DE LA AUTORA. Extractos de algunas entrevistas.
Entonces, ¿la fundación del colegio fue fortuita?
J. A.- Totalmente. La idea de hacer este colegio a mí no se me habría ocurrido nunca, pero había hecho la carrera de Filosofía y Letras, y la especialidad de Pedagogía, luego el doctorado, y, después, estuve un año con una beca en Nueva York, por lo que tenía muy buen formación. No pensaba abrir una escuela, pero, por un lado, no podía ocuparme de mi hija, y por otro, a la vuelta de EE UU había visto colegios tan maravillosos allí -porque el año 59 de España era gris, muy cerrado y triste en todo los sentidos-, que me animé.
Sin embargo, ¿tiene vocación de educadora?
J. A.- Sí, porque ahora no hay tanto problema de colegios como entonces, sin embargo, sigue sin arreglarse bien lo de la educación y el tipo de personas que viene aquí sigue reclamando una educación laica, liberal y abierta; en definitiva, algo distinto de la educación tradicional que se impartía en España que, aunque ahora ha mejorado mucho, hay todavía un fondo de educación, que no es lo mismo que enseñanza, que es retrógrado. Actualmente, la situación ha cambiado mucho. Por ejemplo, hoy no me plantearía abrir un colegio, mientras que en aquel momento era una necesidad de un grupo de amigos. El colegio desde el principio se nutrió de gente del mundo cultural, porque mi marido era escritor y yo también, y los alumnos eran hijos de escritores, de pintores, de gente del cine, periodistas, y otras muchas profesiones, pero siempre personas muy interesadas por la cultura, que querían un lugar donde se diera mucha importancia a las humanidades. Hasta el año 75 querían que fuera una educación en libertad intelectual y en libertad mental.
¿Vivió en su carne los valores que ahora transmite? ¿Ha heredado su vocación docente?
J. A.- Mis valores y mi vocación vienen de mi formación personal, porque mi madre y mi abuela las dos eran maestras que participaban de la ideología del Instituto Libre de Enseñanza, una institución que nación a finales del siglo XIX con idea de renovar la educación en España, y luego mi madre fue maestra en la República, que fue un momento en que se dio un gran impulso a la educación con un matiz mucho más europeísta y se pretendía adelantar mucho la educación en el país, pero la etapa fue muy breve y no se logró. Por un lado, yo tenía ese mensaje personal, pero luego todo lo que había leído, todo lo que me había interesado por mi cuenta, aparte de la carrera que la hice en un momento muy retrógrado, yo leía mucho de educación y me apasionaba. Aunque nunca había pensado dedicarme a la educación y dirigir un colegio, pero como fenómeno social creía y sigo creyendo que la educación es lo más importante en un país.
Fundadora de un colegio y escritora. ¿Cuál es el oficio y cuál la pasión?
Mis cuadernos me acompañan todo el año: los de enseñar y los de escribir. Tengo 80 años y todos los días me levanto para ir al colegio. No puedo renunciar a la enseñanza, me da vitalidad. Me liga a la sociedad y a la sabia nueva. Me estimula el día a día. Me gusta tener la obligación de acudir a las aulas. Tener la oportunidad de relacionarme con los padres y las madres, con el profesorado y con los alumnos. La literatura en cambio es un trabajo solitario. Escojo el verano, que lo tengo de maestra y por lo tanto es largo, y lo dedico a ordenar todas esas notas que he ido apuntando durante el curso y que pueden terminar siendo una novela o un cuento. O nada.
Hace casi 100 años desde que Gabriela, la protagonista de 'Historia de una maestra', contó su historia. Sin embargo, en sus páginas se reconocen problemas actuales, de la mujer y del mundo de la educación. ¿Tan poco ha cambiado nuestro país?
Los procesos históricos son largos. La intención de cambio es todavía muy reciente, más si cabe si tenemos en cuenta el parón evolutivo que sufrimos durante la dictadura. Las semillas tienen que crecer y para hacerse fuertes necesitan tiempo. Los cambios que afectan a la esencia social transcurren de manera apacible. Para lograr otro sistema educativo se necesitan tres generaciones íntegras. Los albores los conocerá la madre, los encontrará la hija y los disfrutará la nieta.
¿Y en qué se fundamentan esos cambios?
Antes de nada distingamos educación y enseñanza. La educación la dan los padres. Las normas de conducta, las creencias, los principios y la ética: ahí está todo. Y se educa desde el primer año de la vida del niño. La infancia entera es decisiva, pero no podemos olvidar que ésta empieza desde el nacimiento. La enseñanza por su parte es un apoyo a la educación. Es la transmisión de conocimientos. Pero no puede sustituir, ni aunque quisiera podría hacerlo, la acción de la familia. Ambas se conjugan en procurar felicidad, y entiendo por felicidad la satisfacción de aprender a hacer algo que merezca la pena. Me da igual que sea escalar una montaña o hacer un transplante de corazón.

