lunes, 15 de marzo de 2010

miércoles, 17 de febrero de 2010

"LA CLASE"


Reunión del 16 de febrero de 2010




Després de tres sessions del Club de Lectura, Enrique, va suggerir de fer algun comentari sobre les nostres impressions. Pues comencem a caminar. De la pel·lícula La classe la meva impressió va ser de tristor. Tristor que va tenir un moment de descans al final quan van fer una posada en comú sobre el que l’alumnat havia aprés al llarg del curs: volcans, el teorema de Pitàgores, el comerç triangular, la lectura de La República de Plató, ... Un bon moment dintre de la batalla.

Moltes coses em vam cridar l’atenció: el color del professorat, el color de l’alumnat, l’espontaneïtat que manifestaven els estudiants dintre de l’aula, la problemàtica escolar, la problemàtica social, que el professorat no entenia les mares i les mares no entenien el professorat, les relacions entre el professorat...

Si la pel·lícula reflexa alguna cosa de la realitat, aleshores l’escola republicana francesa pensada per a uns ciutadans francesos esta intentant ensenyar a uns nous francesos que no es consideren massa (o gens) francesos.

En molts moments de la peli, em vaig sentir identificat.

Joan Pons

miércoles, 3 de febrero de 2010

PRÓXIMAS REUNIONES

16 de febrero: Película- La Clase

16 de marzo: Libro- Cómo dar clase a los que no quieren, de Juan Vaello

martes, 2 de febrero de 2010

REUNIÓN DEL 26 DE ENERO



Enero de 2010. Resumen.

El libro: “Mal de Escuela”, de Daniel Penac

El docente como salvador. El sufrimiento del que no comprende. Ignorar las causas y concentrarnos en los efectos. La violencia de la enseñanza. El alumnado como cliente. La necesidad de mostrar y recibir afecto, “amor” en la relación con los alumnos y alumnas. El dominio de la comunicación con los adolescentes. La “presencia” total ante tus alumnos en tu tiempo de clase. Un tiempo de calidad. Las mentiras aceptadas. Los profesores que recuerdas. La ausencia de causas de un fracaso. Las responsabilidades eludidas. Trabajar con un público que no desea trabajar contigo. El fruto invisible de tu trabajo docente. El visible también. La existencia reconocida al pasar lista. El odio al centro reconvertido en añoranza. El esfuerzo, o mejor, la ignorancia de su necesidad.

Y seguir así hasta rescribir de nuevo el libro, página a página. Quizá sea mejor recoger algunos fragmentos:

Fragmentos del libro que suenan a caminos por donde pasear cualquier tarde.


” A menudo solo basta una mirada, una palabra amable, una frase de adulto confiado, claro y estable para disolver esos pesares, aliviar esos espíritus” Pág.58

“ La presencia de mis alumnos depende estrechamente de la mía”. Pág.108

“ No hay nadie más dispuesto a echarte una bronca que un profesor descontento consigo mismo” Pág. 110

“ No hablar nunca más fuerte que ellos, ese es el truco”. Pág.113

“ Cuando estoy con ellos o con sus exámenes… no estoy en otra parte” Pág. 113

“ El placer de leer es una herencia de la necesidad de decir” Pág. 131

“ El juego es la respiración del esfuerzo” Pág. 137

“ La cortesía predispone a la reflexión… la vida en comunidad compromete… el día y la hora de entrega de un ejercicio no son negociables.” Pág. 141

“ Pero ¿qué quieres?, a esa edad sólo le haces caso a la sangre” Pág.159

“ La idea de que es posible enseñar sin dificultades se debe a una representación etérea del alumno” Pág.226
(seleccionados por Enrique)


Y una vez comenzado, ¿por qué no seguir con unos cuantos fragmentos más?

“Todo lo malo que se dice de la escuela nos oculta el número de niños que ha salvado de las taras, los prejuicios, la altivez, la ignorancia, la estupidez, la codicia, la inmovilidad o el fatalismo de las familias” Pág. 23

“El miedo fue el gran tema de mi escolaridad: su cerrojo”. Pág. 24

"Pero guardémonos mucho de subestimar lo único sobre lo que podemos actuar personalmente y que además data de la noche de los tiempos pedagógicos: la soledad y la vergüenza del alumno que no comprende, perdido en un mundo donde todos los demás comprenden. Sólo nosotros podemos sacarlo de aquella cárcel, estemos o no formados para ello”. Pág. 34

“De hecho, siempre he alentado a mis amigos y a mis alumnos más despiertos a convertirse en profesores. Siempre he pensado que la escuela la hacen, en primer lugar, los profesores. ¿Quién me salvó a mí de la escuela, sino tres o cuatro profesores?” Pág. 47

“Pero enseñar es eso: volver a empezar hasta nuestra necesaria desaparición como profesor” Pág. 58

“En la sociedad en la que vivimos, un adolescente instalado en la convicción de su nulidad (...) es una presa” Pág. 68

“Pero, siendo ya profesor, supe por instinto que era inútil blandir el futuro ante las narices de mis peores alumnos” Pág. 79

“Al no ver para ti futuro alguno, tampoco te instalas en el presente” Pág. 102

“Nada hay más impermeable que el pesar para servir de pantalla al saber” Pág. 105

“El buen profesor es el que se acuesta temprano”. Pág. 111

“¡Volver a empezar de cero con alumnos de trece años! Incluso en el curso siguiente, nunca es demasiado tarde para volver a empezar de cero” Pág. 122

“Parte de mi oficio consistía en convencer a mis alumnos más abandonados por ellos mismos (...) de que nunca, jamás de los jamases, ni mis colegas ni yo les dejaríamos en la cuneta” Pág. 141

“¡- Los profes nos comen el tarro, señor! “ “Te equivocas. El tarro te lo han comido ya. Los profesores intentan devolvértelo.” Pág. 190

“Lamentablemente, no podemos eliminar el caso del auténtico bribón, del criminal a quien nunca transformaremos en gendarme, ni siquiera jugando. Es rarísimo pero existe. En la escuela como en cualquier otra parte.” Pág. 202

“Sabes la diferencia entre un profesor y una herramienta? ¿no? Pues que al mal profe no le puedes reparar.” Pág. 222

"Henos aquí pues llegados a una nueva fase de la formación de los enseñantes, que se centrará cada vez más en el dominio de la comunicación con los alumnos” Pág. 224

“Arrancado de la sociedad industrial durante el último cuarto del siglo XIX, fue entregado cien años más tarde a la sociedad mercantil, que le convirtió en un niño cliente” Pág. 235

“Los profes no están preparados para la colisión entre el saber y la ignorancia” Pág. 243

“Si sueltas esa palabra hablando de instrucción, te linchan, seguro.” “El amor” Pág. 248

Penac, Daniel, Mal de escuela, Debolsillo Contemporánea, Barcelona, 2008

La película: “La Ola



Drama basado en hechos reales.
SINOPSIS: En otoño de 1967 Ron Jones, un profesor de historia de un instituto de Palo Alto en California, no tuvo respuesta para la pregunta de uno de sus alumnos: ¿Cómo es posible que el pueblo alemán alegue ignorancia en cuanto a la masacre del pueblo judío? En ese momento Jones decidió hacer un experimento con sus alumnos: instituyó un régimen de extrema disciplina en su clase, restringiéndoles sus libertades y haciéndoles formar en unidad. El nombre de este movimiento fue The Third Wave. Ante el asombro del profesor, los alumnos se entusiasmaron hasta tal punto que a los pocos días empezaron a espiarse unos a otros y a acosar a los que no querían unirse a su grupo. Al quinto día Ron Jones se vio obligado a acabar con el experimento antes de que llegara más lejos. El director alemán Dennis Gansel ha trasladado esta experiencia a nuestros días y a su tierra natal: Alemania. Esta vez es el profesor quien hace la pregunta a sus alumnos: ¿Creéis que es imposible que otra dictadura vuelva a implantarse en Alemania?

La película genera multitud de preguntas:

¿Es una experiencia que podría replicarse en el momento actual?
¿Los adolescentes son capaces de adquirir compromisos reales hoy?
¿Un grupo requiere compromiso para poder funcionar, o el único compromiso necesario es sentirse identificado con el grupo?
¿El grupo tiene “vida propia”, iniciativa,... o es manipulado simplemente?
¿Es bueno funcionar como grupo? ¿Y cuando son grupos identitarios, “contra” algo sin más?
¿Funcionamos como grupo los profesores? ¿Por qué cuesta tanto formar grupos para trabajar?
¿Manipulamos los grupos los docentes?


Martes, 26 de enero de 2010
Ángel, Sara, Carmen, Pau, Alejandro, Mª Antonieta, Enrique, Marisa, José Ignacio y Caty

jueves, 3 de diciembre de 2009

RESUMEN DE Primera Reunión

Reunión del 24 de noviembre:

La escuela que aprende”- qué título más necesario- abre el telón de esta primera reunión.

¿Aprende la escuela? Miguel A. Santos Guerra, su autor, propone la necesidad de que así sea. Nosotros compartimos esa necesidad. “La escuela que aprende”. ¿Es un título que refleja la realidad o es un deseo- otro más- aún por cumplir en esta centenaria institución que es la escuela?

Es un libro polémico y provocador. También valiente. Además, está fundamentado en un conocimiento cercano de la realidad de los centros educativos. Por eso es un libro que “llega”, que no puede dejar indiferente al lector. Su lectura se “vive” con desesperación, con angustia, con rabia incluso. Hasta arrojamos el libro lejos de nosotros cuando sus frases nos hieren en exceso. Desde sus páginas nos asaltan “cosas” de las que nunca se habla, y por eso duele.


Sin embargo, habla de una escuela con la que nos podemos sentir identificados, y que quizá no nos guste demasiado. Pero podemos aprender. Aprendemos como docentes, pero también como personas. Por eso evolucionamos y aprendemos a convivir con nuestros alumnos y alumnas, chicos y chicas que siempre tienen 15 primaveras mientras a nosotros nos caen encima los años uno tras otro. Reconocemos entonces la necesidad de dar a la afectividad la importancia que tiene. Como dice Santos Guerra, preguntamos muchas veces qué es lo que nuestros alumnos y alumnas saben, pero pocas veces les preguntamos cómo se sienten.


Aunque el libro esté dividido en cinco capítulos, nuestra lectura lo redistribuye en sólo dos: un gran primer capítulo en que se plantean los problemas; y un segundo capítulo- mucho más breve- en que se plantean las soluciones. El problema para la mayoría en nuestro grupo de lectores es que las soluciones están sólo esbozadas, o no se mencionan incluso, o afectan a campos sobre los que las posibilidades de actuar son inexistentes- legislación , por ejemplo.


Pero quizá lo que pretende el autor no es tanto dar soluciones concretas sino plantar una semilla para la reflexión que abra el camino hacia la búsqueda de soluciones en cada centro. Incluso es posible que nos esté ofreciendo al profesorado un currículo nuevo con sólo tres asignaturas: preparación, reflexión, y evaluación- en este orden o en cualquier otro.


Porque las soluciones transferibles de un centro a otro suelen ser difíciles de encontrar. Además y afortunadamente, las escuelas no son instituciones en “abstracto”, sino grupos de personas con sus peculiaridades y personalidades, con sus entornos y sus circunstancias. Cada una distinta y única, a pesar de la aparente uniformidad que impone el sistema. Por eso las soluciones concretas no sirven en general, sino para cada centro en particular únicamente.


Una labor crítica (incluso políticamente comprometida); una mayor reflexión sistematizada y rigurosa; el trabajo en grupo- no sólo por parte de los alumnos y alumnas, sino por parte del profesorado; la lucha por una formación continua de calidad; abogar por una mayor autonomía “real” de los centros; etc son algunos de los aspectos que más valoramos.


El aprendizaje colegiado; la coordinación vertical y horizontal; la “descongelación” de la escuela; las implicaciones pedagógicas de las directivas gerencialistas; la innovación (y su defunción); la función de los libros de texto; los tiempos y lugares para la reflexión; el papel transformador de la escuela- en contraposición a las versiones más reproductoras de la misma; etc, son otros temas que van surgiendo en nuestra discusión del libro.


¿Qué papel ha de jugar la Inspección educativa? ¿Cómo influyen en el proceso de enseñanza-aprendizaje (si es que lo hacen) los cursos de formación impartidos en los Centros de Profesores? ¿Se traslada al centro o son sólo aprendizajes individuales? Son todas preguntas que no da tiempo más que a esbozar y dejar en el aire. Preguntas para llevarnos a casa y pensarlas por el camino.


Muchos temas- demasiados- para tratar en una escuela que a veces pierde su tiempo en aspectos quizá necesarios para la burocracia, pero poco relevantes para el proceso de enseñanza-aprendizaje. Una rueda, una rutina de funcionamiento en la que la autocrítica está desapareciendo. Una máquina educativa en la que se pretende que participemos como engranajes que trabajen sin chirriar (¿una proletarización de la profesión?). Muchas veces pensamos que la escuela se mueve muy despacio. Parece funcionar al “ralentí”: si se acelera tendremos un problema. ¡A lo mejor salta algún engranaje por los aires! Además, los cambios tardan mucho en incorporarse, si es que llegan a introducirse.


Para algunos, la crítica de Santos Guerra a la institución y a los docentes es excesiva, desmesurada , ... deprimente. Para otros, acierta en su análisis. Para algunos es farragoso, repetitivo a veces ..., no tanto para otros. Diversidad, como en la vida, por fortuna. Pero claro, la escuela es también la vida.

Sí coincidimos en que el debate en la escuela se está diluyendo, ahogado por una burocracia impuesta de documentos vacíos que nada dicen, que nadie lee y que a nadie interesan (PGAs y similares, por ejemplo). Ahogado por claustros gerencialistas que hace tiempo abandonaron las discusiones pedagógicas. Ahogado por una falsa autonomía que no puede funcionar si no se cree en ella como vehículo de aprendizaje responsable y si no se la dota de recursos. Ahogado por una solidaridad perversa que nos “obliga” a callar ante lo que sabemos que no funciona como debería.

La educación es un camino largo, muy largo. De hecho dura toda la vida, la nuestra y la de nuestros alumnos y alumnas. Esa distancia nos impide ver hoy mismo el resultado de nuestro trabajo. Y eso a veces desanima. Aun así, no hemos perdido la ilusión. Hoy todavía no. Mañana tampoco. Aquí seguimos para demostrarlo.


Hemos dedicado una hora y media a poner en común nuestras impresiones sobre el libro “La escuela que aprende”. Muchos temas se han quedado sin tratar, pero no se trataba de analizar exhaustivamente la obra, sino iniciar a través de ella una reflexión pausada y compartida sobre nuestra labor docente.


Nuestro próximo compromiso en enero es doble: una película y un libro.

“La Ola”, película basada en un hecho real sucedido en un instituto de secundaria en California en 1969.

Y el libro “Mal de escuela”, del novelista francés Daniel Pennac, un retrato de la escuela desde el punto de vista del que fue un “mal estudiante”.

Nos encontramos de nuevo en enero. Hasta pronto.

Ángel, Alejandro, Joan, Pau, Enrique, Sara, Mª Antonieta, Margarita, Marisa, Inma, José Ignacio.

sábado, 31 de octubre de 2009

FUTURA PRIMERA REUNIÓN (24- 11- 09)



- Comentaremos el libro: "LA ESCUELA QUE APRENDE", de M.A. Santos Guerra.

- Aquí tienes un resumen del contenido del libro (por el propio autor):
Resumen

- En books.google.es puedes encontrar parte del libro

- Esta es una ENTREVISTA con el autor realizada para Canal Sur de Andalucía:





- PRÓXIMAMENTE PUBLICAREMOS NUESTRA CRÍTICA AL LIBRO. !HASTA PRONTO!